Ayacucho - Mi nuevo rincón de almas
No había tenido antes la oportunidad o quizá el interés de conocer este departamento del Perú..
Llegué a Huamanga, capital de Ayacucho, por motivos más relevantes que el mismo turismo, en busca de un Año Nuevo diferente, agradable y significativo..
Llegué a Huamanga, capital de Ayacucho, por motivos más relevantes que el mismo turismo, en busca de un Año Nuevo diferente, agradable y significativo..
El paisaje me pareció precioso y disfrute muchísimo de la sencillez y la calidez del lugar, ese calorcito de la tierra, la convivencia con la naturaleza y lo místico de este rincón de almas..
Disfruté la vista de amplias quebradas, de lo bello de esas tonalidades de verde natural, observé sorprendentes trabajos manuales, aprendí de donde viene la piedra de Humanga, conversé con muchos animalitos y ellos sonreían..
Sin querer, también recibí bellas clases de historia y amé aquellos momentos, justo antes de que empezara a llover, caminando sobre aquel puente..
Disfruté la vista de amplias quebradas, de lo bello de esas tonalidades de verde natural, observé sorprendentes trabajos manuales, aprendí de donde viene la piedra de Humanga, conversé con muchos animalitos y ellos sonreían..
Sin querer, también recibí bellas clases de historia y amé aquellos momentos, justo antes de que empezara a llover, caminando sobre aquel puente..


Aprendí mucho más en realidad, pero son aquellas cosas simples de la vida las que me hacen feliz.., y el haber entendido algo más esta vez es más de lo hubiera pedido.., por eso estos momentos vivídos han sido inolvidables y los que vengan lo serán también.., pronto volveré por estos lares y conoceré más, y viviré más..

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